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Reflexionar y rezar con Ana María |
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Para reflexionar... "No se apresure, espere el momento de la Providencia…Estamos en su mano, dejémosle hacer. Valor, confianza; no se deje abatir por la adversidad, conserve la sangre fría fundada en el amor que Dios nos tiene. Cuando verdaderamente trabajamos por Dios, él dobla nuestras fuerzas según la necesidad. No se es jamás desgraciado cuando se hace la Voluntad de Dios. La Providencia tiene sus momentos. Feliz quien sabe reconocerlos y no se resiste a sus inspiraciones. Dios mío, qué feliz se es cuando se tiene paciencia; nada nos turba. Todo lo que nos turba no viene de Dios, Él no se comunica más que en la paz. Ésta es mi brújula y no me confunde nunca. Tengo la alegría de pertenecer a la Iglesia desde el fondo de mi alma y si la Congregación de San José tuviera que apartarse una iota de las reglas de la Iglesia, preferiría verla destruida. La confianza en Dios me hace dormir tranquila. Tenga confianza y no se atormentará, Dios está ahí. ¿Creen que duermo siempre tranquila? Sí, la confianza en Dios es mi fuerza. Recemos, ¡oh! recemos mucho para que el Espíritu de Dios nos inspire, nos dirija según su santa Voluntad. Sea siempre alegre y valiente, ponga toda su confianza en Dios; Él será su luz, su fuerza ; cuente con Él y nada le faltará".
Para rezar...
Beata Ana María Tú has buscado siempre la luz y la fortaleza en el Corazón de Cristo. Enséñanos a vivir en constante intimidad con Él, a fin de hacer sin reservas la Voluntad del Padre. Guíanos en este camino de Amor, que pasa por la pobreza, el desprendimiento y la disponibilidad. Alcánzanos el saber revelar a nuestros hermanos los hombres, la presencia y la ternura de Dios para gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
Beata Madre Ana Mª Javouhey, cuyo corazón sólo ha latido por Dios y por las almas, enséñanos a amar, orar, sufrir y perdonar como tú lo hiciste. Alcánzanos un corazón como el tuyo, apasionado por la Voluntad de Dios, abandonado a su amor a pesar de todas las dificultades; un corazón fuerte y bueno, ardiente y puro, leal y fiel, humilde y confiado; un corazón dispuesto a todos los sacrificios; un corazón semejante a los de Jesús, María y José. Amén.
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